Bolivia insurgente, pero...
Es aleccionador ver a los bolivianos en movilización, nos proporciona esperanzas sobre el futuro que tendremos que conquistar. La movilización de los pueblos, el paro son procesos que pueden lograr obtención de derechos, conquistas y sobre todo cambios profundos en la sociedad. Más aún: revoluciones que impongan un nuevo y diferente orden social.
Lo triste de los bolivianos es ver que no cuentan con una organización política ni con dirigentes políticos que tengan la claridad necesaria sobre lo que debe hacerse con un pueblo movilizado. No tienen el arma del marxismo para guiar a las masas para la toma del poder.
Oir a Evo Morales en medio de una Bolivia insurgente dan ganas de llorar. No quiere ni puede plantearse nada por encima de la legalidad o institucionalidad existente, y así, a lo sumo el pueblo logré derrocar al Presidente para que mañana elijan otro que lleve al país por la vieja senda escogida ya hace más de un siglo: es decir seguirá en manos de la oligarquía vendepatria obediente del amo extranjero; seguirá el saqueo del país, la explotación de los trabajadores y la miseria del pueblo en el mismo país atrasado. Seguramente con algunos cambios poco profundos, como la nacionalización de los hidrocarburos que a lo sumo determinará que esos recursos vayan para donde mismo a través de monopolios un poco más criollos.
Ninguna organización ni dirigenteen en Bolivia se plantea cambios profundos que identifiquen una nueva sociedad: la expropiación de los monopolios nacionales y extranjeros, la intervención estatal del sector financiero que es especulador y parasitario, la expropiación de los latifundios y entrega de la tierra a los campesinos, la explotación y operación de los recursos naturales estratégicos por parte del Estado. Nadie se plantea la soberanía nacional de Bolivia. Definitivamente no hay una organización marxista, y como tal el pueblo sufrirá una nueva desilución ¡cómo quisiera equivocarme!
Fraternalmente,
Juvenal Ardila.
Lo triste de los bolivianos es ver que no cuentan con una organización política ni con dirigentes políticos que tengan la claridad necesaria sobre lo que debe hacerse con un pueblo movilizado. No tienen el arma del marxismo para guiar a las masas para la toma del poder.
Oir a Evo Morales en medio de una Bolivia insurgente dan ganas de llorar. No quiere ni puede plantearse nada por encima de la legalidad o institucionalidad existente, y así, a lo sumo el pueblo logré derrocar al Presidente para que mañana elijan otro que lleve al país por la vieja senda escogida ya hace más de un siglo: es decir seguirá en manos de la oligarquía vendepatria obediente del amo extranjero; seguirá el saqueo del país, la explotación de los trabajadores y la miseria del pueblo en el mismo país atrasado. Seguramente con algunos cambios poco profundos, como la nacionalización de los hidrocarburos que a lo sumo determinará que esos recursos vayan para donde mismo a través de monopolios un poco más criollos.
Ninguna organización ni dirigenteen en Bolivia se plantea cambios profundos que identifiquen una nueva sociedad: la expropiación de los monopolios nacionales y extranjeros, la intervención estatal del sector financiero que es especulador y parasitario, la expropiación de los latifundios y entrega de la tierra a los campesinos, la explotación y operación de los recursos naturales estratégicos por parte del Estado. Nadie se plantea la soberanía nacional de Bolivia. Definitivamente no hay una organización marxista, y como tal el pueblo sufrirá una nueva desilución ¡cómo quisiera equivocarme!
Fraternalmente,
Juvenal Ardila.
